
Hola. Yo soy una de las niñas de todo el mundo que siempre el 5 de Enero a las 7 de la tarde ponía debajo de su pequeño árbol de navidad lleno de ilusiones un tazón de leche tibia y una bandeja de galletas para tres personas muy especiales... ¿Para quiénes? Pues para esos tres señores que venían desde Oriente con sus tres camellos llenos de regalos y ilusiones... Y en ciertos casos carbón... Para aquellos niños que se hayan portado mal... Aunque casi siempre le traían algún regalito... ¿Ya sabéis quienes son estos señores? Mmm... ¿No? Vale... Os daré una pista... Son mágicos... Ya sabéis no? Pues claro que si! Son sus majestades los Reyes Magos!!!Pues sí!
Pues os acordáis esas noches de 5 de Enero cuando acababamos de volver de la cabalgata de Reyes? Cuando justo llegar a nuestras casas adornadas con motivos navideños y con una pizca de amor y muchísima ilusión ibamos a ponerle las galletas y el tazón de leche y nuestros padres nos decían que sí no nos íbamos a la cama pronto los Reyes no nos traerían ningún regalo y nosotros íbamos rápidísimo a la cama a dormir. Pero esos nervios no nos dejaban dormir... Y estabamos toda la noche despiertos esperando a las 8 de la mañana y con los oídos abiertos por si escuchabamos algo o veíamos algo extraño. Y nos pasabamos toda la noche así. Y despertabamos a nuestros padres a las 7 de la mañana corriendo para ir a abrir los regalos. Y mientras los abriamos teníamos una mezcla de ilusión , nerviosísmo y felicidad en nuestro corazón que se reflejaba en nuestra cara. Y en ese momento estaba toda la familia unida...
¿Y estos momentos ? ¿Dónde quedaron? Pues en el pasado...

